Fabian Cerfoglio: “Para mí el tema de la conducción es un obstáculo vencido”

Él es sinónimo de simplicidad, humildad y talento.
Con una copiosa experiencia en los medios, es actor, locutor y reciente revelación en conducción.
Brilla con sus atrevidos comentarios de lunes a viernes a las 19 en “Duro de Domar”, y los sábados y domingos de 18 a 24 con “Disco Retro” en la 100.
Este pintoresco personaje, mate y termo bajo el brazo, se ha convertido en un gigante de la pantalla chica.
Hoy descubrimos… a Fabián Cerfoglio (39).

-¿Cuándo te diste cuenta de que esto era lo tuyo?
-Siempre escuché radio en General Madariaga AM y radios uruguayas, que llegaban por la cercanía. De chico jugaba a la radio, tenía un vecino que hacía un programa agropecuario, entonces con discos que estaban en casa grababa y trataba de imitarlo con un winco que tenia mi papá. Pero nunca pensé que iba a llegar a esto.

-¿Cómo empezaste a trabajar en esto?
-Después, cuando era adolescente me sumé a un proyecto de un programa para jóvenes en la radio, que terminó teniendo mucho éxito en Madariaga. Así me di cuenta que tenia una voz agradable como para hacer aire, en ese momento también grababa publicidad. Para ese entonces ya había empezado a hacer teatro en un grupo vocacional y los fines de semana me dedicaba a la radio.

-¿Y cómo decidiste a estudiar locución?
-Primero pasé por La Plata estudiando para farmacéutico, dure cuatro meses y ahí me di cuenta de que definitivamente no era lo mío. Volví a mi pueblo, seguí haciendo teatro independiente y al año siguiente (1987), decidí venirme a Buenos Aires a estudiar actuación.
Estudiaba teatro acá y mientras hacia un programa de radio con otros amigos en Madariaga y en Pinamar. De a poco me fui contactando con gente de las radios de acá, que hacían radio en verano allá, como es el caso de Quique Prosen. Así conocí la Rock and Pop, iba a ver cómo hacían los programas Lalo Mir, Mario Pergolini, Ari Paluch, La Negra Vernaci… y la que me incentivó a estudiar locución fue más que nada mi mamá y fue así que después me preparé para ingresar. Tuve dos intentos fallidos y en el tercero entré.

-Decías que conociste a gente muy importante de este medio… ¿Alguna vez tuviste un referente o lo seguís teniendo?
-En cuanto a radio: Larrea, Lalo Mir, Pergolini, Paluch… y a la vez además de la radio me gustaba y me sigue gustando mucho la música, entonces tengo también como referentes a tipos que saben mucho de la música, como Bobby Flores y Bebe Sanso, que también tuve la posibilidad de conocerlo cuando yo todavía no había empezado a estudiar. Lo conocí en una radio en Pinamar, en la que yo también laburaba y para mí fue fantástico.

-¿Te costó adaptarte al ritmo de vida de Buenos Aires?
-No me costó adaptarme porque ya había muchos amigos de Madariaga acá, entonces nos juntábamos siempre. Igual se extrañaba pero me adapté, aparte yo quería estar acá.

-Contame cómo arrancaste en la tele…
-Empecé con productos de PPT, fue a fines de los ’90. En ese momento estaba en el aire “Paf”, un programa que conducía Jorge Rial y… fue una cadena porque un locutor se lo fue pasando a otro. La locutora inicial de ese programa era Estela Montes, después fue Peteco Armani y para el locutor, esa clase de programas es estar seis horas toda una tarde trabajando en producción, esperando que salga algún informe para poder grabar, entonces grabás dos minutos y tenés dos horas esperando que salga el otro informe y así sucesivamente. Y a los locutores que tienen otros trabajos les resulta medio pesado estar clavado seis horas esperando. Fue así que Peteco se cansó y se lo pasó a Diego Ripoll, quien también estuvo poco tiempo por esas cuestiones, entonces Diego me presentó a Sebastián Presta, productor. Hice la prueba y quedé.
Después agarré otros proyectos de la productora como “Despojados” con Gianola, que fue un verano y duró hasta fines de marzo del año siguiente. Termina el programa y el trabajo en la radio también, me había quedado sin laburo… y en ese momento un amigo que trabajaba en la productora de Portal, la contra de PPT, me contó que precisaban un locutor para “PNP”, entonces arranque ahí. En ese momento me llaman para hacer Indomables, de la productora de Diego Gvirtz, yo comento que estaba laburando en lo otro y me dijeron que no podía trabajar en las dos cosas. En definitiva entró a hacer ese programa Diego Ripoll. La gente de GP Producciones se porta muy mal conmigo, porque después me dicen que no me necesitan. Ripoll se cansa de nuevo…

-¡Bendito sea Ripoll!
-(Risas) ¡A Ripoll tengo que hacerle un monumento y donarle el sueldo!
La ventaja que corría con Gvirtz, es que ya me conocía y fue así que entré a “Indomables”.

-¿Cómo el locutor fue ganando lugar en el programa?
-El programa se fue deformando con el correr del tiempo y con los distintos conductores que fueron pasando. Se hizo mucho más bizarro y con mucho humor. Con Mauro Viale como conductor del ciclo, ya la voz en los informes tenía más protagonismo y un poquito también en la época de Lucho. El productor ejecutivo en ese momento me dijo: “Tenemos que encontrarle una forma de narrar distinta, un tono diferente”. Primero fue un tono demasiado amarillo, después fue más irónico y con toques de humor.
Muchas cosas de las que se ven reflejadas en el programa, surgen del buen humor que hay entre todos los que trabajamos en él.
En la época de Petti, el productor ejecutivo veía que yo hacía muchos chistes y comentarios graciosos que mandaba y me propuso hacerlo en vivo. La idea era mirar lo que ocurría y en base a eso meter los bocadillos que quisiera, pero al principio era todo chequeado, tenían miedo de que metiera la pata. Entonces cuando se me ocurría un comentario, le consultaba al productor ejecutivo para que me dé el OK y cuando lo iba a decir… ya no tenía sentido. Al final le dije: “Bueno… si se me ocurre lo tengo que tirar, no puedo filtrarlo porque se pasa el tiempo” entonces le dijeron a Pettinato, él hablo conmigo por teléfono y me dijo: “Bueno… tirá lo que se te ocurra” y así se dio…

-Y también hiciste la conducción del programa. ¿Cómo fue?… ¿Quién te lo propuso?
-Eso me lo propuso Diego Gvirtz, un mes y medio atrás. Creía conveniente que lo podía hacer yo, no desde la capacidad, sino porque tenía mucha imagen en el programa y cada uno de los panelistas estaba muy bien en su rol, entonces, lo mas lógico era ponerme a mi como conductor.
Me dio toda la confianza y le dije: “Bueno yo animarme… me animo, que salga bien es otra cosa…”. Unos días antes había estado nervioso, sin dormir… y la primera vez que lo reemplacé a Petti, que fue un lunes, a la tarde hablé con Diego y toda la ansiedad la bajo a cero; me dijo: “Divertite… o tratá de divertirte, que todos te van a estar ayudando” y de hecho fue así. Me dieron una libertad absoluta, en ningún momento me dijeron: “Qué mal que hiciste eso…” porque fue en vivo y sin ensayo previo.

-Muy improvisado…
-¡Claro! eso es un poco lo que tiene “Duro de Domar” que te podés equivocar, podés hacer cualquier cosa. Lo utilizamos para beneficio del programa y queda bien.

-¿Cómo nacieron el “lalala”, “elooo”, “iiiii”?
-(Risas) El “iiii” no es mío… es de un reidor. Los reidores son: “Hueco”, “Lombriz” y “El Negro”, ese lo inventó “El Negro”. Eso surge de un código interno entre ellos que después lo fuimos entendiendo los demás. El “iiiii” es cuando aparece cierto personaje con determinadas características (risas) y el “elo” y el “lalala” surgieron como juegos entre nosotros dentro de la productora. El “elo” fue como un remate, como cuando Landriscina tosía cuando hacia un chiste, es como un remate de un chiste y el “lalala” es una deformación de lo que hacía Pablo Granados en “Video Match” que era: “lalala lalala…” yo siempre jodia con eso y después, no sé… habrá pasado una chica linda por la productora. No sé explicar el origen, fue como de estudiantes del secundario que no sabes por qué salen códigos internos, que después van para afuera.

-En alguna entrevista dijiste que es difícil tu carrera porque siempre se sufre el encasillamiento de un personaje. ¿Cómo se hace para no encasillarse?
-El medio es el que te encasilla, a los actores también les pasa lo mismo. ¿Cuántos ves que hacen de malo y siempre van a hacer de malos?.
Pasa que por ahí hacés algo que tiene cierta relevancia, como lo que hago en “Duro de Domar” entonces, sí te llaman para hacer algún trabajo. Me pasó un par de veces, querían “ese tono”, “ese personaje” o “eso” que escucharon. Entonces, si bien en “Duro de Domar” juego con diferentes tonalidades y gracias a eso la gente y el medio me conocen más, yo sé hacer otras cosas. Por eso, siempre está el miedo de quedar pegado a un personaje o a ese tipo de locución. El tiempo lo dirá.

-¿Qué expectativas tenés para lo que resta del año?
-No sé…

-¡Qué se siga cruzando Diego Ripoll!
-¡Sí! ¡Que Ripolll siga abandonando trabajos y me los siga dando! (Risas).
No… seguir laburando como hasta ahora en la radio y también en la tele, pero por ejemplo ahora cuando lo reemplacé a Petti, muchos me preguntaron si quería mi programa. Para mí el tema de la conducción es un obstáculo vencido, puedo conducir… ese programa, pero tampoco pienso en grande ahora estoy bien. Si viene algo vendrá.*

 

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